Las características propias de la Sierra de San Vicente, su variada flora y su climatología hacen de esta comarca un lugar especial para mamíferos, aves, e insectos. Es impresionante la diversidad existente, sobre todo, en estas dos últimas.

AVIFAUNA

La conservación del medio natural que han llevado a cabo los habitantes de la Sierra de San Vicente, ha propiciado un entorno idóneo para que multitud de especies aladas puedan revolotear y emitir sus cánticos en bosques y dehesas de la comarca. Algunas de estas especies son muy exigentes en cuanto a sus ecosistemas, por lo que requieren de una especial atención y protección. Debido a la sensibilidad de estas especies y sus dificultades de supervivencia se crearon zonas de conservación denominadas ZEPA.

La Comarca de la Sierra de San Vicente se encuentra dentro de una Zona de Especial Protección de las Aves (ZEPA) denominada Z- 3: “Valle del Tiétar y embalses de Rosarito y Navalcán. Las mejores épocas para la observación de aves son la primavera, el verano y el otoño. A principios del otoño, es corriente oír en lo alto del cielo unos graznidos repetidos procedentes de las grandes bandadas de grullas que sobrevuelan nuestro territorio a la búsqueda de los invernaderos de Extremadura donde pasarán los rigores del invierno, para regresar a sus puntos de origen en primavera. Hasta no hace muchos años no era raro que alguna de estas bandadas pernoctara a orillas del Tiétar en una zona próxima a Buenaventura.

El invierno obliga a muchas aves nórdicas a pasarlo en nuestra tierra. Almendral, Navamorcuende, Sartajada, Nuño Gómez, Segurilla... hospedan gran número de zorzales, mirlos, estorninos o pinzones, que darán cuenta de las aceitunas. Acompañando a éstos entrarán lavanderas y un sinnúmero de páridos. Corriente será encontramos en los prados, sobre todo cuando se avecina nieve, las avefrías (localmente conocidas como neveritas), donde encontrarán lombrices para su alimentación. En las umbrías con humedad de la parte alta de la Sierra podremos hallar aisladamente becadas y también becaclnas. No será difícil que muchas rapaces en su viaje a tierras más calientes puedan ser vislumbradas en nuestros cielos. Se han visto con frecuencia milanos reales. Tampoco es raro en este tiempo comprobar la presencia de algún azor o gavilán en vuelo fugaz o de algún halcón peregrino en vuelo torneado a mucha altura en el cielo.

En invierno, desde el atardecer hasta la noche, oiremos los cantos de las rapaces nocturnas como mochuelos, autillos, cárabos o lechuzas en su periodo de celo. Menos corriente será conocer la presencia del buho real, que se distribuye en todos los niveles del ecosistema, tanto en la parte alta de la Sierra como junto a la Garganta de Torinas o el río Guadyerbas. La fauna voladora que puede ser avistada durante todo el año, sumada a la ya enumerada, es de lo más variopinta: desde el ratonero al mirlo pasando por el estornino, rabilargo, ánade, garcillas, garza real, perdiz, etc.

Con la llegada de la primavera. a la vez que vuelven a sus respectivas zonas las aves invernantes, arriban aves propias del estío que criarán en nuestras tierras, algunas tan raras como el halcón abejero o el águila calzada. Más difícil será observar algún elanio. Sotos y espesuras se llenarán con los cantos de ruiseñores y de oropéndolas. En las encinas podrán encontrarse nidos de alcaudón o de tórtola, y en las márgenes de los arroyos y riachuelos, harán sus nidos los mirlos acuáticos, las gallinetas y los ánades reales. Estos cauces sirven en el estío de comederos para la protegida cigüeña negra (en peligro de extinción), para garzas, o la misma cigüeña blanca.

En primavera y verano, la cantidad de especies de la avifauna que pueden ser contabilizados es difícilmente superable por cualquier otro biotopo de esta extensión. No incluimos aquí la cantidad de insectívoros o de pequeños granívoros, por no hacer una lista innumerable, pero sus trinos llenan de vida este escogido paisaje.

LOS MAMÍFEROS

Los mamíferos salvajes desarrollan su vida en la noche o la espesura más cerrada, donde reina el silencio y tiene .gran valor el sentido del olfato y el oído, lo cual hace que muchas veces no sepamos que variedad y cuantos de ellos pueblan la zona. Mamíferos como el jabalí, el zorro, el conejo, o la liebre, pueden ser perfectamente cazados cualquier día cinegético. Pero...¿hay otros que no sepamos?. Hasta hace pocas décadas, se contaba con la presencia del mamífero más temido, el lobo, extinguido desde entonces; el último visto en la Sierra de San Vicente fue cazado en El Real en los años 80. Del lince se tiene conocimiento oral de nuestros abuelos que lo llamaban lobo cervaI. De lo que sí tenemos constancia reciente es de la presencia de mustélidos, pequeños roedores, murciélagos y de gatos monteses. Entre los mustélidos, hay que mencionar a los tejones, turones, meloncillos y comadrejas, que se alimentarán de ratoncillos, lirones, conejos o pajarillos; en competencia con las rapaces nocturnas. También se encuentran algunas nutrias nadando por el río Tiétar. En los últimos años se han avistado ardillas en la zona de repoblación de los pinos. lo que podría inducir la presencia de garduñas, su más directo depredador. También se ha podido comprobar la presencia de los dañinos visones, procedentes con toda probabilidad de alguna granja dedicada a su cría para la peletería. Depredador que no es autóctono de España, y que, debido a su agresividad, podría poner en peligro el frágil ecosistema.

La riqueza tan extraordinaria de nuestra comarca ya fue reconocida a principios del siglo XV en el libro de la Montería de Alfonso XI, en el cual aparecen sitios y lugares pertenecientes a la Sierra de San Vicente donde podía ser cazado el oso pardo en todas las épocas del año.

EL MUNDO DE LOS INSECTOS

La Sierra de San Vicente se caracteriza también es un lugar idóneo para la existencia de multitud de insectos de distintas familias. El Hadrocarabus lusitanicus Subs. Latus, es un raro escarabajo, endemismo de la península ibérica, que habita en estas tierras. Existen también insectos que no se encuentran en ninguna otra parte de la provincia de Toledo, como son la Doncella cinxia, la Doncella del gordolobo, la Manto púrpura, la Manto oscuro. La Mariposa del almez revolotea por alguno de nuestros municipios, muy codiciada por los entomólogos europeos, debido a la merma de sus poblaciones en el continente. (José Manuel Gómez Gómez)