El Guadyerbas surge entre rebollos, castaños y praderas en la preciosa y toledana sierra de San Vicente, en medio de los valles del Alberche y del Tiétar, a un paso de Gredos. A su primer discurrir montano le siguen excepcionales dehesas de fresnos y encinas, bosques mediterráneos y ribereños y hasta un gran embalse, aptos para perderse y disfrutar de la naturaleza.

Río Guadyerbas

El Guadyerbas surgen entre rebollos, castaños y praderas en la preciosa sierra de San Vicente, en la provincia de Toledo

 

Algunos de estos parajes se encuentran protegidos por la administración regional por ser hábitat de especies tan escasas y emblemáticas como el águila imperial ibérica o la cigüeña negra. Tras recorrer medio centenar de kilómetros el Guadyerbas entrega sus aguas al Tiétar, en los límites con Ávila.

Cerca del pico Cruces, en plena sierra de San Vicente, el río Guadyerbas tiene sus fuentes a unos 1.200 m de altitud. Serpentea entre robledales y laderas de acusada pendiente para ser retenido en el pequeño embalse de El Piélago, cerca de Navamorcuende, destinado a suministrar agua potable a poblaciones cercanas. Más abajo pasa junto a la ermita que lleva su nombre y cruza la Cañada Real Leonesa Oriental. Cerca de Sotillo de las Palomas nuestro río discurre entre piedras y charcones para seguir paralelo a la cañada por interminables extensiones de encinas, donde prolifera el ganado vacuno en régimen extensivo con algunas ganaderías bravas.

Sirviendo de frontera entre los términos de Cervera de los Montes, Segurilla, Mejorada y Montesclaros, el Guadyerbas atraviesa el bosque mediterráneo mejor conservado de todo su recorrido para luego discurrir más sereno junto al Baldío de Velada, tierras llanas y arenosas salpicadas de grandes alcornoques y encinas, tierras de labranzas, de cerdos en montanera y negras avileñas.

Río Guadyerbas

Algunos parajes por los que discurre este río están protegidos por diferentes órdenes de la Consejería de Medio Ambiente

 

Justo cuando conecta con otra importante vía pecuaria, la Cañada Real Leonesa Occidental, el río se para en el embalse de Navalcán rodeado de encinares y con la impresionante mole granítica de Gredos como telón de fondo, quizá el más espectacular paisaje que nos ofrece el Guadyerbas en su discurrir, sobre todo en los meses invernales cuando las nieves cubren las cumbres de la sierra y miles de vocingleras grullas sobrevuelan el embalse.

Aguas abajo de la presa en río penetra en terreno abrupto y pétreo, pasa bajo un puente medieval cercano a las ruinas de un molino harinero para enfilar más tranquilo entre dehesas de fresnos, hábitats de rabilargos y oropéndolas y taludes arenosos donde proliferan los abejarucos y algún martín pescador. Al encontrarse con la carretera que une Oropesa y Candeleda el valle del Guadyerbas toma dirección norte y recorre tierras cervunas, de jabalíes y monterías para desembocar en el río Tiétar, entregándole el relevo de sus espectaculares paisajes.